Cuando alguien habla, las hormonas escuchan… ¡Oxitocina vs Cortisol!

Siempre he pensado que aquellas personas que tienen la capacidad de escuchar a los demás son más estables, menos ansiosas y que en general lucen menos estresadas. Para ser honesta, siempre he tratado de adquirir dicha cualidad, sin embargo en más de una ocasión me he topado con personas cuya plática o tono de voz me altera al extremo de evitar todo contacto con ella… o en algunos casos incluso de generarme una sensación de violencia verbal.

Tratando de ser reflexiva, en algún momento pensé que dicha sensación era producto de mi intolerancia o falta de sensibilidad y empatía hacia ciertas personalidades, sin embrago un estudio reciente sobre el efecto que tiene la voz sobre la liberación de dos hormonas en el cuerpo, específicamente la oxitocina y el cortisol que tienen efectos antagonistas (opuestos) en el cuerpo, me llevó a replantearme (al menos en algunos casos) el origen de mis conductas hacia los demás.

“Instant messages vs. speech: hormones and why we still need to hear each other” (Seltzer et al., 2011. Evolution and Human Behavior)

La capacidad de comunicarnos es una habilidad o adaptación humana que se encuentra en el centro de nuestras vidas. Entablar una comunicación verbal con alguien más no sólo nos permite intercambiar ideas, sino también nos brinda un sinfín de información sensorial de las demás personas como; identificar el sexo, la edad, el estado emocional, afectos, frustración, ansiedad, enojo, honestidad y un largo etcétera… De acuerdo con estudios recientes, el hablar entre nosotros no sólo promueve la socialización, sino que además podría ayudarnos a reducir el estrés y desarrollar relaciones afectivas positivas y por ende una mejor calidad de vida.

Seltzer y colaboradores publicaron el pasado 29 de julio un artículo en el cual demuestran que escuchar una voz reconfortante disminuye los niveles de cortisol, hormona considerada un biomarcador  (la medida de una respuesta biológica) de estrés, y aumenta los niveles de oxitocina, la llamada hormona del amor, ya que induce sentimientos de alegría, disminuye los niveles de ansiedad, incrementa la sensación de paz, seguridad y confianza y disminuye la sensación de temor.

En el resumen de dicho artículo, Seltzer y colaboradores mencionan que hablar entre personas de confianza genera una disminución en los niveles de cortisol (biomarcador de estrés), es decir disminuye el estrés e incrementa los niveles de oxitocina en la orina; en otras palabras: nos genera alegría y disminuye nuestra ansiedad y temor (entre otras cosas). Sin embargo lo que se desconoce o no está claro es: ¿qué es lo que provoca dichos cambios hormonales? Es decir, no se sabía si estos cambios hormonales eran provocados por la gramática humana, la sintaxis, el contenido y/o si la elección de palabras es lo que originaba dicha respuesta hormonal.

Así Seltzer y colaboradores con el objetivo de separar los elementos prácticos o formales de la comunicación humana, analizaron el cambio hormonal en niñas de 7 a 12 años sujetas a una situación estresante en la cual liberaron cortisol. Después de someterlas a dicha situación las niñas fueron asignadas aleatoriamente para recibir tres tipos de apoyos por parte de sus madres: a) la interacción personal, b) la comunicación telefónica y c) la comunicación por mensaje o ninguna interacción.

Los resultados fueron sorprendentes. Las niñas que interactuaron en persona o por teléfono con sus madres elevaron sus niveles de oxitocina y disminuyeron sus niveles de cortisol, sin embrago aquellas que intercambiaron mensajes instantáneos o no interactuaron con sus madres mantuvieron sus niveles de cortisol elevados.

Dichos resultados llevaron a Seltzer y colaboradores a concluir que el sonido reconfortante de una voz familiar es la responsable de estos cambios hormonales

Después de estudios como este, uno no puede sobrevalorar la importancia de las palabras de afecto hacia los demás, menos aún cuando alguien se encuentra en una situación difícil o apremiante. Nos invitan también a valorar la fuerza e importancia de las palabras de apoyo de los padres a sus hijos… digamos que este estudio nos invita a nunca dejar pasar la oportunidad de decirle a los demás lo mucho que los amamos, queremos o apreciamos así como dejar que aquellos que nos quieren nos lo digan.

El tema del “reconocimiento de una voz familiar vs. respuesta hormonal” adquiere mayor relevancia cuando de la infancia se trata. De acuerdo a una publicación de Belin and Grosbras con el título “Before Speech: Cerebral Voice Processing in Infant” en Cell Journal, señala que durante la infancia nosotros adquirimos en primer instancia la capacidad de reconocimiento de voz antes que la del habla.

En su artículo, Belin y Grosbras señalan que el reconocimiento de fonemas (el sonido de las palabras) en los bebés surge alrededor de los 2 meses de edad y el léxico-semántico surge alrededor de los 12 a los 14 meses de edad, que es cuando los niños ya tienen bien desarrollada la capacidad de reconocimiento de voz. Además de que los niños ya son capaces de discriminar las voces de sus padres de las del resto, incluso antes de nacer. Estudios en adultos indican que ciertas regiones del cerebro no sólo son sensibles a la voz, sino que además son selectivas.

Esto podría explicar en parte por qué somos más receptivos a ciertas personas: tal vez  sea por su tono de voz. Un aspecto muy interesante sobre el reconocimiento de voz y algunas enfermedades es el Autismo. De acuerdo a los datos de este artículo, los adultos con autismo presentan anomalías en la región del cerebro en la cual se procesa el reconocimiento de voz; este hecho resulta sumamente interesante ya que plantea la posibilidad de que gran parte de la empatía o la capacidad de entablar buenas relaciones podría estar mediada por la habilidad cerebral que adquirimos a lo largo de nuestras vidas en el reconocimiento voz.

De igual forma, podría explicar por qué ciertas personas son incapaces de establecer relaciones afectivas duraderas o simplemente incapaces de establecer relación afectiva alguna.

Más allá de las interrogantes, estas nuevas evidencias amplían nuestra visión sobre la importancia de la comunicación entre individuos. Aunque los datos no señalan el beneficio de mantener una comunicación constante y positiva entre, en este caso, una madre y su hija, uno puede suponer que mantener una comunicación verbal con ellos (madre e hija) es de vital importancia para el desarrollo, adaptación y desenvolvimiento social de un individuo.

También nos sugiere que mantener la comunicación verbal entre maestros y alumnos, jefes y subordinados, vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos siempre tendrá un efecto positivo en todos los involucrados. Así como replantearnos el beneficio o no en nuestras relaciones afectivas de la creciente y cada vez más popular comunicación digital.

Porque como el estudio lo dice:  Al sonido de la voz, las hormonas actúan

 

¡We have to keep talking each other!

 

Enlaces de interés sobre el tema:

http://download.cell.com/neuron/pdf/PIIS0896627310001893.pdf?intermediate=true

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S109051381100047X

 

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