¡Vamos contra la obesidad infantil! – Propuesta 1

Este informe destaca los cambios sociales subyacentes que han dado lugar a crecientes niveles de obesidad tanto en el adulto como en las poblaciones infantiles. Estos factores subyacentes, que se enumeran a continuación, son a menudo una parte de, o una consecuencia del desarrollo social y la urbanización. El informe revisa la medición de la obesidad en los jóvenes y la necesidad de llegar a un acuerdo sobre métodos estandarizados para evaluar a los niños y adolescentes, y para comparar las poblaciones y seguir su evolución. Examina las tendencias mundiales y regionales de la obesidad y el sobrepeso en la infancia y las implicaciones de estas tendencias para la comprensión de los factores que subyacen a la obesidad infantil; toma nota del aumento en el riesgo de problemas de salud que la obesidad genera en los niños y los adolescentes y examina los costos asociados; considera el tratamiento y las opciones de gestión y su eficacia para el control de la obesidad infantil y hace hincapié en la necesidad de la prevención como la única solución viable para los países desarrollados.

Ejemplos de tendencias sociales problemáticas

• Aumento en el uso del transporte motorizado, por ejemplo en trayectos de la casa a la escuela.

• Aumento de los peligros del tráfico a peatones y ciclistas.

• Caída en las oportunidades para la actividad física recreativa.

• Aumento de la recreación sedentaria (televisión, videojuegos).

• Amplia oferta de canales/programas de televisión durante todo el día.

• La cantidad y variedad de alimentos muy calóricos y disponibles.

• Los crecientes niveles de promoción y comercialización de alimentos muy calóricos.

• Mayor consumo en restaurantes y tiendas de comida rápida.

• Porciones más grandes de alimentos ofreciendo un mejor “valor” por el dinero.

• Aumento de la frecuencia de comidas.

• El uso creciente de las bebidas gaseosas para reemplazar el agua, por ejemplo, en escuelas.

Los cambios en estas tendencias sociales pueden requerir una mayor conciencia por parte de los países sobre las consecuencias sanitarias del patrón de consumo como el primer paso en una estrategia para promover una alimentación más saludable y vidas más activas.

Varios autores han sugerido que los esfuerzos para prevenir la obesidad debe incluir medidas que implican una amplia gama de acciones sociales, tales como:

Acciones sociales sugeridas:

• El financiamiento público de educación física de calidad e instalaciones deportivas.

• Protección de los espacios urbanos abiertos, la provisión de aceras seguras, parques y zonas peatonales, la creación de rutas de ciclismo.

• Impuestos sobre los alimentos poco saludables y subvenciones para la promoción de alimentos sanos y nutritivos.

• Normas dietéticas para comedores escolares.

• Eliminación o desplazamiento de refrescos y dulces en las escuelas y ofrecer opciones más saludables (frutas y verduras).

• Etiquetado claro de los alimentos y controles en materia de salud.

• Controles sobre las contribuciones políticas que se brindan a la industria alimentaria.

• Restricciones o prohibiciones a la publicidad de los alimentos para niños.

• Límites sobre otras formas de comercialización de alimentos para los niños.

• Evaluación de las iniciativas de la industria alimentaria para mejorar la formulación y estrategias de marketing.

Estas sugerencias hacia las políticas y acciones públicas deberán ser aplicadas a diversos niveles, algunas locales, otras individualmente y algunas nacional o internacionalmente.

Todas requerirán del apoyo y la participación de los departamentos a través de una amplia gama de acciones del gobierno y pueden incluir la educación, los servicios sociales y de bienestar, el medio ambiente, la planificación urbana, el transporte, la producción de alimentos y la comercialización, publicidad y medios de comunicación, y el comercio internacional y los organismos de normalización.

Los intentos para mejorar el medio ambiente en un nivel, por ejemplo en la escuela, pueden ser socavados por la incapacidad de mejorar el ambiente a otro nivel, o en la casa, o el contexto social y cultural relacionado con marketing y publicidad de los alimentos, pérdida de instalaciones recreativas o calles inseguras.

Los niños son vulnerables a las presiones sociales y ambientales que aumentan el riesgo de obesidad. Aunque pueden ser animados a aumentar su auto-control frente a la tentación, y aunque se les puede dar conocimientos y habilidades para ayudar a entender el contexto de sus elecciones, no se puede esperar que los niños tengan la carga total de la responsabilidad para prevenir un aumento en su peso. La prevención de la obesidad infantil requiere de:

• Mejorar la capacidad de la familia para apoyar a un niño a hacer cambios, que a su vez necesita el apoyo de la escuela y la comunidad.

• Asegurar que las escuelas tengan políticas para la promoción de la salud en dieta y actividad física, y que las creencias del grupo ayuden al niño.

• Normas culturales y prácticas tradicionales transmitidas por la escuela, que sean conducentes con la promoción de la salud, y que la comunidad ofrezca un ambiente de apoyo.

• Políticas vecinales para calles seguras e instalaciones recreativas, y asegurar el acceso universal y suministro de alimentos saludables.

• Que las autoridades a nivel municipal y regional apoyen esas políticas, por ejemplo, con seguridad en las calles y la mejora en el acceso a los alimentos a través de una infraestructura adecuada.

• Que los organismos nacionales e internacionales establezcan normas y proporcionen servicios que alienten una mejor salud pública, y promover prácticas comerciales con opciones siempre saludables.

• Que exista apoyo legal y reglamentario para asegurar la utilización e implementación de los recursos en estrategias para la reducción de la obesidad, y que éstos no estén en contradicción con otras políticas del gobierno.

• Evaluar el impacto en la salud de las acciones gubernamentales e intergubernamentales en todas las actividades y departamentos, entre ellos la educación, la agricultura, el transporte, el comercio, el medio ambiente y en políticas de bienestar social.

Ejemplos de Plan de Acción

Algunas prioridades podrían ser:

• Proporcionar información clara y consistente a los consumidores, por ejemplo en las etiquetas de los alimentos.

• Animar a las empresas de alimentos para que proporcionen alimentos de baja energía y la comercialización de alimentos más nutritivos para niños.

• Desarrollar criterios para la publicidad que promueva el consumo saludable.

• Mejorar la nutrición materna y promover la lactancia materna de los lactantes.

• Instalaciones de recreación seguras.

• Alentar a las escuelas a promulgar una nutrición coherente con las políticas de nutrición y de actividad física.

• Animar a los profesionales médicos y de salud a participar en el desarrollo de programas de salud pública.

 

 

 

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