¡Cómete las verduras…! Es más que una “frase” de mamá.

Llevar una buena alimentación y mantener un peso saludable se ha convertido un asunto engorroso y difícil de manejar. El sinfín de páginas sobre dietas, propiedades milagrosas de algunos alimentos y los blogs sensacionalistas sobre descubrimientos “médico o científicos” no han hecho más que crear un aura de misterio alrededor del tema, que termina confundiendo y estresando a las personas que intentan mejorar su salud y estado físico en general.

Dentro de las pocas recomendaciones que tienen vigencia en el tema es la de llevar una dieta balanceada y hacer ejercicio. El resto de las propuestas que deambulan en los diversos medios de comunicación, son solo artífices mercadológicos cuya única intención es la venta de su producto. Así, la realidad es que llevar una buena alimentación es un esfuerzo personal, que requiere del conocimiento y entendimiento de las necesidades fisiológicas de nuestro cuerpo y de las propiedades de los alimentos.

En este sentido “¡Cómete las verduras…!“ tal vez sea una de esas frases de mamá que muchos de nosotros recordamos de nuestra infancia, como un intento desesperado de nuestras madres por convencernos u obligarnos a comernos las verduras, no sin antes esperar una decidida resistencia de nuestra parte a hacerlo. Aunque desde muy pequeños nos enteramos de que los vegetales son buenos para nosotros, poco sabemos de la evidencia detrás de ésta sabiduría socialmente aceptada, o de las propiedades que subyacen detrás de una dieta rica en vegetales.

En 2011 la prestigiada revista Nature, publico el trabajo de Lawrence y Sherr con el título You AhR What You Eat?, en el cual describen por primera vez, que nuestra alimentación no solo es importante para mantener un peso saludable, sino también para un adecuado funcionamiento del sistema inmune intestinal. Y aquí la historia:

El AhR es un receptor (proteínas localizadas en las membranas de la célula que detectan las señales externas y las traducen en señales internas en las células) responsable de los efectos tóxicos de los contaminantes ambientales, como la dioxina, un contaminante ambiental que se encuentra en los subproductos industriales y un contaminante tóxico de algunos herbicidas.

Pese a que el papel de este receptor en procesos tóxicos era conocido, poco se sabía sobre sus funciones fisiológicas normales. En el estudio, Lawrence y Sherr muestran que determinados compuestos presentes en los vegetales crucíferos, como el brócoli, la coliflor y el repollo, actúan a través del receptor AhR para promover la función inmune intestinal, revelando que dicho receptor es un vínculo fundamental entre la dieta y la inmunidad.

Y cómo funciona?

Los vegetales crucíferos son la fuente de compuestos químicos importantes para que el sistema inmunológico funcione adecuadamente. Estos se aseguran de que las células inmunitarias en el intestino y la piel conocidas como linfocitos intraepiteliales (IEL)- funcionen correctamente. Los linfocitos intraepiteliales (IEL) forman una de las principales barreras del sistema inmunológico.

¿Y cuál es la relación entre el sistema inmune, las verduras verdes y el AhR?

Los datos experimentales de Lawrence y Sherr, mostraron que después de alimentar a ratones sanos con una dieta pobre en vegetales durante dos o tres semanas, el 70 al 80% de estas células LIE protectoras desapareció.

Lo anterior indica que el consumo de verduras verdes es necesaria para mantener un número adecuado de linfocitos intraepiteliales (IEL), los cuales ayudan a preservar la barrera epitelial, la carga microbiana y la composición bacteriana de la misma. Además de que tienen un papel importante en la reparación de heridas.

Cuando a los ratones experimentalmente se les quito el receptor AhR, se perdió el control sobre los microbios que viven en la superficie intestinal, tanto en términos de número como de composición. Con un número reducido de estas células inmunes (IEL), los animales mostraron menores niveles de proteínas antimicrobianas, aumentó la activación inmune y mostraron una mayor susceptibilidad a las lesiones. De esta forma los investigadores mostraron que la formación de estas importantes células del sistema inmune intestinal (IELs) depende de la activación del receptor AhR, el cual a su vez depende de los compuestos contenidos en las verduras crucíferas para activarse.

Los resultados de este estudio son muy alentadores, porque podrían ayudarnos a explicar un sin fin de malestares estomacales e inmunológicos con base en nuestra dieta, y su solución podría implicar una pequeña corrección en nuestros hábitos alimenticios más que una lista interminable de medicamentos.
Aunque estos científicos han encontrado una muy buena razón para comer verduras, puede que esto al final del día no gane ningún argumento convincente con los niños a la hora de comer, y la frase de “¡Cómete las verduras!” continúen siendo una de tantas frases necesaria de mamá y esperemos también de papá.

Enlaces de interés sobre el tema:

http://www.nature.com/ni/journal/v13/n2/full/ni.2213.html

http://www.cell.com/abstract/S0092-8674(11)01200-1

http://www.nleducation.co.uk/resources/abstracts/you-ahr-what-you-eat-linking-diet-and-immunity/

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