¡Vamos contra la obesidad infantil! – Propuesta 3

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) y el Instituto de Medicina (IOM) promueven la adición de cambios ambientales y la política a los métodos existentes de promoción de la salud para prevenir la obesidad y recientemente han recomendado estrategias basadas en la evidencia para prevención de la obesidad en los Estados Unidos. (RWJF) Healthy Kids The Robert Wood Johnson Foundation y Comunidades Saludables (HKHC) del programa nacional tienen como objetivo apoyar comunidades más saludables mediante la implementación de políticas para una alimentación saludable, una vida activa y cambios ambientales. El programa se centra en llegar a los niños con mayor riesgo de obesidad debido a su raza / etnia, ingresos o ubicación.

CDC- Estrategias Comunitarias y Medidas recomendadas para la prevención de la obesidad en los Estados Unidos, 2009ª

 

Categoría 1: Estrategias para promover la disponibilidad de alimentos a precios asequibles y bebidas saludables

1:  Aumentar la disponibilidad de opciones más saludables de alimentos y bebidas en los lugares de servicio público.

2:  Mejorar la disponibilidad de alimentos saludables y asequibles y opciones de bebidas en lugares públicos.

3: Mejorar la disponibilidad geográfica de los supermercados en las zonas desatendidas.

4:  Ofrecer incentivos a los minoristas de alimentos para localizar y / o ofrecer alimentos más saludables y opciones de bebidas en zonas insuficientemente atendidas.

5:  Mejorar la disponibilidad de mecanismos para la compra de alimentos de las granjas.

6:  Ofrecer incentivos para la producción, distribución y adquisición de alimentos de las granjas locales.

 

Categoría 2: Estrategias de apoyo a las opciones saludables de alimentos y bebidas

7:  Restringir la disponibilidad de alimentos menos saludables y bebidas en lugares de servicio público.

8:  Establecer opciones de porciones más pequeñas en lugares de servicio público.

9:  Limitar la publicidad de los alimentos menos saludables y bebidas.

10: Desalentar el consumo de bebidas endulzadas con azúcar.

 

Categoría 3: Estrategia para fomentar la lactancia materna

11: Las comunidades deberían aumentar el apoyo a la lactancia materna.

 

Categoría 4: Estrategias para fomentar la actividad física o limitar la actividad sedentaria en los niños y jóvenes

12:  Exigir educación física en las escuelas.

13:  Aumentar la cantidad de actividad física en los programas de educación física en las escuelas.

14:  Aumentar las oportunidades para la actividad física extracurricular.

15:  Reducir el tiempo de pantalla en lugares públicos.

 

Categoría 5: Estrategias para crear comunidades seguras que apoyan la actividad física

16:  Mejorar el acceso a las instalaciones recreativas al aire libre.

17:  Aumentar el reciclaje de la infraestructura de apoyo.

18:  Mejorar la infraestructura de apoyo caminar.

19:  Apoyar la localización de las escuelas a poca distancia de las zonas residenciales.

20:  Mejorar el acceso al transporte público.

21:  Contar con zonas de uso mixto

22:  Mejorar la seguridad personal en zonas donde las personas son o pueden ser físicamente activas.

23:  Mejorar la seguridad del tráfico en las zonas donde las personas son o pueden ser físicamente activas.

 

Categoría 6: Estrategia para alentar a las comunidades a organizarse para el cambio

24:  Participar en coaliciones o alianzas comunitarias para hacer frente a la obesidad.

 

 

 

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¡Vamos contra la obesidad infantil! – Propuesta 2

En una reunión de expertos científicos organizados por la International Obesity Taskforce y celebrada en el Congreso Europeo sobre Obesidad en mayo de 2004, una serie de medidas se propusieron para seguir un principio precautorio de promoción de la salud. Las propuestas obtenidas se exponen en el presente documento.

Otras revisiones literarias de Europa y E.U. han sugerido que las posibilidades de éxito en la prevención a nivel del ámbito comunitario se incrementan si las medidas tomadas son de base amplia y bien integradas en la vida del niño, tales como:

 

Enfoques para la prevención

1.-Políticas escolares saludables relacionados con los comedores escolares, máquinas expendedoras y cafeterías, actividades físicas y actividades de recreo.

2.-Educación sanitaria en el aula relacionada con los alimentos de la escuela y las actividades físicas.

3.-Vínculos entre la práctica escolar, el hogar y las actividades de la comunidad.

4.-Intervenciones de larga duración en lugar de a corto plazo, que comprenden a los adultos y a los niños, en la escuela y en el hogar.

5.-La participación de todos los niños, no sólo de algunos, utilizando técnicas sensibles a las características culturales, étnicas y de género de los niños.

Una revisión de las intervenciones diseñadas para promover patrones de alimentación saludable en los niños también sugirió que un enfoque de “toda la escuela” es mejor que una estrategia de intervención dirigida o por partes.

 

 

 

Se sugiere partir de los siguientes hechos:

a) Que el exceso de peso corporal es una pandemia y que afecta a un número creciente de niños.

b) Que los grupos vulnerables se ven especialmente afectados, lo que refleja las desigualdades sociales y étnicas.

c) Que los costos de la obesidad corren a cargo de los servicios de salud, por parte de los individuos, las familias y de la sociedad en general.

d) Que los niños tienen derecho a la protección de los ambientes que ponen en peligro su salud.

e) Que los adultos son responsables y tienen el deber de proteger a los niños de estos entornos.

f) Que las distintas dependencias y a todos los niveles, tienen el deber de contribuir a la protección de los niños; los gobiernos de los estados, las autoridades competentes y las partes responsables a considerar las opciones descritas a continuación.

 

Comisiones de salud

1.- Introducir medidas para el control de la publicidad dirigida a niños de alimentos con alta densidad energética.

2.- Introducir un sistema de etiquetado de los alimentos simplificada con claros símbolos de advertencia de alta densidad energética y como un requisito para  las empresas de alimentación.

3.- La elaboración de normas alimentarias para ayudar a la industria alcanzar esos objetivos.

4.- Apoyar el seguimiento de las rutinas de los niños en la comunidad con respecto a sus hábitos alimentarios, actividad física y medidas antropométricas.

5.- Apoyar la investigación primaria sobre los vínculos sociales y biológicos asociados a la obesidad y las estrategias de salud pública necesarias para la prevención.

6.- Apoyar las iniciativas para educar e informar a los padres y a los niños sobre estilos de vida saludables.

7.- Apoyar prácticas saludables de alimentación infantil y la promoción de la lactancia materna.

8.- Revisar las necesidades tecnológica de los aditivos alimentarios (por ejemplo, colorantes y saborizantes) usados en productos alimenticios de alta densidad energética para los niños.

 

Medidas adoptadas en otros países:

1.-Extender el control formal de la dieta en la población, la actividad y las medidas antropométricas (altura, peso, circunferencia de cintura, índice de masa corporal) e incluir el muestreo anual de la población infantil.

2.-Desarrollar objetivos nacionales de nutrición, y desarrollar normas alimentarias para ayudar a la industria cumplir con esos objetivos.

3.-Realizar auditorías de salud de los materiales comerciales patrocinados por las escuelas, las clínicas, etc.

4.-Movimientos de apoyo para que el sector público adopte las medidas propuestas para una alimentación saludable.

5.-Asegurar que los criterios de inspección de las escuelas incluyan evaluaciones de los programas de salud escolar, incluido el suministro de alimentos, las actividades físicas, educación para la salud y la nutrición.

6.-Invertir en la educación de los padres y niños acerca de estilos de vida saludables, incluyendo el valor de la lactancia materna de los niños.

7.-Utilizar los medios de sector público para promover una alimentación saludable y la actividad física.

8.-Promover que los programas de televisión y los fabricantes de juegos incluyan en sus productos de entretenimiento el apoyo para una alimentación sana y estilos de vida activos.

9.-Proporcionar recursos para desarrollar una gestión eficaz para la obesidad y la prevención en atención primaria de salud, en unidades de referencia y centros especializados de excelencia.

10.-Favorecer la distribución de fruta y verdura en las escuelas, por ejemplo, una política agrícola común.

 

Controles fiscales y las opciones de regulación del mercado

1.-Considerar la aplicación de impuestos a las ventas y otras medidas fiscales para apoyar los objetivos nacionales de nutrición, por ejemplo, la adición de impuestos a alimentos ricos en energía, y el uso de los ingresos procedentes de estos impuestos para apoyar las medidas de prevención de la obesidad y la promoción de la salud.

3.-Subvencionar la distribución y comercialización de frutas y verduras a los niños.

4.-Utilizar los contratos públicos para fomentar un mercado sostenible y la expansión de los productos alimenticios más saludables.

5.-Proporcionar subsidios para servicios del sector público que fomenten la actividad física, por ejemplo, proporcionar el uso libre de piscinas para la natación y proporcionar centros de actividad a bajo costo para los niños.

6.-Considerar un sistema de premios y vales para alimentos y actividades que mejoran la salud.

7.-Desarrollar alternativas más saludables de bocados dulces y refrescos para los niños.

8.-Reducir el uso de aditivos organolépticos en los alimentos ricos en energía.

9.-Controles en la promoción y comercialización de alimentos ricos en energía.

10.-Apoyar las medidas de etiquetado claros y sencillos para identificar alimentos ricos en energía.

11.-Desarrollar promoción de comida rápida saludable. Catering industrial.

12.-Oferta porciones de tamaño infantil en el menú principal del restaurante y platillos y alimentos saludables.

13.-Ofrecer a todos los clientes del restaurante opciones de porciones pequeñas con el incentivo de un menor precio.

14.-Evaluar las opiniones de los servicios de comidas escolares y reformular para mejorar el perfil nutricional de los alimentos que se ofrecen en las escuelas.

15.-Proporcionar a los niños y padres de familia los detalles de comidas escolares, incluyendo menús y perfiles nutricionales. Minoristas

16.-Mejorar la distribución y disponibilidad de las opciones de alimentos saludables, incluyendo frutas y verduras.

17.-Asegúrarse de que los hogares en zonas de bajos ingresos tengan acceso completo a las opciones de alimentos más saludables, sin desincentivar precio. Todos los empleadores del sector privado

18.-Proporcionar alimentos y actividades saludables en el personal de los servicios de guardería.

19.-Proporcionar material de educación sanitaria relevante para las familias con niños.

 

Investigación y opciones de formación

1.-Realizar investigaciones sobre las estrategias de manejo de la obesidad y las técnicas de evaluación.

2.-Desarrollar pruebas de base para la prevención efectiva y el seguimiento de las iniciativas previstas, incluida la fiabilidad y la estandarización de datos básicos sobre alimentación y actividad física.

3.-Introducir normas de formación para profesionales de la salud pediátrica que cubran la nutrición, la actividad física y la gestión en obesidad y el manejo de comorbilidades.

4.-Proporcionar capacitación a los trabajadores de atención primaria de la obesidad en el reconocimiento y el manejo de la misma.

5.-Monitorear e informar sobre el balance de los medios y la precisión en cuanto a promoción de la salud.

6.-Proporcionar conocimiento de los medios y la formación de relaciones públicas para los profesionales de salud pública.

 

Opciones del gobierno local

1.-Designar un oficial de alto rango en cada entidad local como responsable de la integración de los programas contra la obesidad y las medidas de salud pública en todos los departamentos.

2.-Evaluar todas las políticas locales por su impacto en la obesidad, incluidas las políticas en materia de salud, educación, transporte, desarrollo económico, planificación, diseño urbano y desarrollo comercial.

3.-Desarrollar medidas de gestión para la promoción de la actividad física y los niveles de nutrición.

4.-Evaluar las políticas del cuidado de la salud de los niños, la educación y las instalaciones de servicios sociales para garantizar la protección de entornos e incentivos que sean perjudiciales para la salud de los niños.

5.-Promover el caminar más y más seguro, así como rutas en bicicleta, zonificación peatonal y provisión de estacionamientos de bicicletas y desalentar el uso del automóvil en trayectos cortos.

6.-Se requieren de una planificación de las autoridades que garanticen la reubicación de servicios públicos, como escuelas y clínicas, para que se localicen cerca de sus clientes y el personal pueda llegar a pie, en bicicleta y en transporte público.

7.-Limitar el número de puntos de venta de comida rápida en las zonas urbanas.

8.-Crear oportunidades para la actividad en las zonas comunes, eliminar los obstáculos a la libre circulación.

9.-Asegurarse de que parques y áreas de juego estén limpias, seguras, libres y a disposición de los niños, especialmente cerca de las áreas altamente pobladas.

10.-Promover el juego, las instalaciones deportivas, el gimnasio y la recreación a bajo costo.

11.-Revisar las políticas de contratación para fomentar el mercado de los alimentos más saludables.

12.-Asegúrar la libre disposición de agua potable en los servicios públicos.

13.-Hacer instalaciones ampliamente disponibles para hacer ejercicio a bajo costo y libre de prescripción.

14.-Incorporar gimnasios y áreas de juego en los centros de salud.

 

Opciones en escuelas basadas en:

1.-Identificar a las escuelas como lugares para establecer altos estándares para la promoción de la salud y el bienestar.

2.-Desarrollar políticas de salud escolar para garantizar una adecuada atención para los niños, con comidas en la escuela y un programa de salud desarrollado con los niños, el personal, los padres y los profesionales de la salud.

3.-Prohibir alimentos inadecuados y comercialización de bebida en las escuelas.

4.-Desarrollar programas de remuneración para la elección de alimentos saludables y opciones de actividades en la escuela.

5.-Asegurarse de que los padres sean conscientes de las opciones de alimentos saludables que se ofrecen a los niños en la escuela, incluyendo los menús en los comedores y la venta de refrigerios.

6.-Regular el uso de las máquinas expendedoras y los tipos de alimentos y bebidas que promueven.

7.-Proporcionar fuentes de agua potable en lugares céntricos.

8.-Proporcionar deportes adecuados y equipos de juego, proporcionar zonas de juego y campos deportivos.

9.-Medidas de apoyo para fomentar las caminatas seguras y el uso de la bicicleta a la escuela, incluyendo la provisión de estacionamientos seguros en las escuelas y tomar medidas para reducir el tráfico cerca de las escuelas.

10.-Ofrecer una amplia gama de actividades físicas en las escuelas, incluyendo por ejemplo, danza, ejercicios aerobicos y defensa personal.

11.-Capacitar a los docentes en la competencia social y emocional y anti-intimidación y técnicas de lucha contra el estigma.

12.-Alentar a las escuelas para que sus instalaciones sean utilizadas para actividades después de clases y durante los días que no hay clases, hacer la instalaciones disponibles para uso de la familia y la comunidad.

 

 

 

¡Vamos contra la obesidad infantil! – Propuesta 1

Este informe destaca los cambios sociales subyacentes que han dado lugar a crecientes niveles de obesidad tanto en el adulto como en las poblaciones infantiles. Estos factores subyacentes, que se enumeran a continuación, son a menudo una parte de, o una consecuencia del desarrollo social y la urbanización. El informe revisa la medición de la obesidad en los jóvenes y la necesidad de llegar a un acuerdo sobre métodos estandarizados para evaluar a los niños y adolescentes, y para comparar las poblaciones y seguir su evolución. Examina las tendencias mundiales y regionales de la obesidad y el sobrepeso en la infancia y las implicaciones de estas tendencias para la comprensión de los factores que subyacen a la obesidad infantil; toma nota del aumento en el riesgo de problemas de salud que la obesidad genera en los niños y los adolescentes y examina los costos asociados; considera el tratamiento y las opciones de gestión y su eficacia para el control de la obesidad infantil y hace hincapié en la necesidad de la prevención como la única solución viable para los países desarrollados.

Ejemplos de tendencias sociales problemáticas

• Aumento en el uso del transporte motorizado, por ejemplo en trayectos de la casa a la escuela.

• Aumento de los peligros del tráfico a peatones y ciclistas.

• Caída en las oportunidades para la actividad física recreativa.

• Aumento de la recreación sedentaria (televisión, videojuegos).

• Amplia oferta de canales/programas de televisión durante todo el día.

• La cantidad y variedad de alimentos muy calóricos y disponibles.

• Los crecientes niveles de promoción y comercialización de alimentos muy calóricos.

• Mayor consumo en restaurantes y tiendas de comida rápida.

• Porciones más grandes de alimentos ofreciendo un mejor “valor” por el dinero.

• Aumento de la frecuencia de comidas.

• El uso creciente de las bebidas gaseosas para reemplazar el agua, por ejemplo, en escuelas.

Los cambios en estas tendencias sociales pueden requerir una mayor conciencia por parte de los países sobre las consecuencias sanitarias del patrón de consumo como el primer paso en una estrategia para promover una alimentación más saludable y vidas más activas.

Varios autores han sugerido que los esfuerzos para prevenir la obesidad debe incluir medidas que implican una amplia gama de acciones sociales, tales como:

Acciones sociales sugeridas:

• El financiamiento público de educación física de calidad e instalaciones deportivas.

• Protección de los espacios urbanos abiertos, la provisión de aceras seguras, parques y zonas peatonales, la creación de rutas de ciclismo.

• Impuestos sobre los alimentos poco saludables y subvenciones para la promoción de alimentos sanos y nutritivos.

• Normas dietéticas para comedores escolares.

• Eliminación o desplazamiento de refrescos y dulces en las escuelas y ofrecer opciones más saludables (frutas y verduras).

• Etiquetado claro de los alimentos y controles en materia de salud.

• Controles sobre las contribuciones políticas que se brindan a la industria alimentaria.

• Restricciones o prohibiciones a la publicidad de los alimentos para niños.

• Límites sobre otras formas de comercialización de alimentos para los niños.

• Evaluación de las iniciativas de la industria alimentaria para mejorar la formulación y estrategias de marketing.

Estas sugerencias hacia las políticas y acciones públicas deberán ser aplicadas a diversos niveles, algunas locales, otras individualmente y algunas nacional o internacionalmente.

Todas requerirán del apoyo y la participación de los departamentos a través de una amplia gama de acciones del gobierno y pueden incluir la educación, los servicios sociales y de bienestar, el medio ambiente, la planificación urbana, el transporte, la producción de alimentos y la comercialización, publicidad y medios de comunicación, y el comercio internacional y los organismos de normalización.

Los intentos para mejorar el medio ambiente en un nivel, por ejemplo en la escuela, pueden ser socavados por la incapacidad de mejorar el ambiente a otro nivel, o en la casa, o el contexto social y cultural relacionado con marketing y publicidad de los alimentos, pérdida de instalaciones recreativas o calles inseguras.

Los niños son vulnerables a las presiones sociales y ambientales que aumentan el riesgo de obesidad. Aunque pueden ser animados a aumentar su auto-control frente a la tentación, y aunque se les puede dar conocimientos y habilidades para ayudar a entender el contexto de sus elecciones, no se puede esperar que los niños tengan la carga total de la responsabilidad para prevenir un aumento en su peso. La prevención de la obesidad infantil requiere de:

• Mejorar la capacidad de la familia para apoyar a un niño a hacer cambios, que a su vez necesita el apoyo de la escuela y la comunidad.

• Asegurar que las escuelas tengan políticas para la promoción de la salud en dieta y actividad física, y que las creencias del grupo ayuden al niño.

• Normas culturales y prácticas tradicionales transmitidas por la escuela, que sean conducentes con la promoción de la salud, y que la comunidad ofrezca un ambiente de apoyo.

• Políticas vecinales para calles seguras e instalaciones recreativas, y asegurar el acceso universal y suministro de alimentos saludables.

• Que las autoridades a nivel municipal y regional apoyen esas políticas, por ejemplo, con seguridad en las calles y la mejora en el acceso a los alimentos a través de una infraestructura adecuada.

• Que los organismos nacionales e internacionales establezcan normas y proporcionen servicios que alienten una mejor salud pública, y promover prácticas comerciales con opciones siempre saludables.

• Que exista apoyo legal y reglamentario para asegurar la utilización e implementación de los recursos en estrategias para la reducción de la obesidad, y que éstos no estén en contradicción con otras políticas del gobierno.

• Evaluar el impacto en la salud de las acciones gubernamentales e intergubernamentales en todas las actividades y departamentos, entre ellos la educación, la agricultura, el transporte, el comercio, el medio ambiente y en políticas de bienestar social.

Ejemplos de Plan de Acción

Algunas prioridades podrían ser:

• Proporcionar información clara y consistente a los consumidores, por ejemplo en las etiquetas de los alimentos.

• Animar a las empresas de alimentos para que proporcionen alimentos de baja energía y la comercialización de alimentos más nutritivos para niños.

• Desarrollar criterios para la publicidad que promueva el consumo saludable.

• Mejorar la nutrición materna y promover la lactancia materna de los lactantes.

• Instalaciones de recreación seguras.

• Alentar a las escuelas a promulgar una nutrición coherente con las políticas de nutrición y de actividad física.

• Animar a los profesionales médicos y de salud a participar en el desarrollo de programas de salud pública.

 

 

 

¡Vamos contra la obesidad infantil!

Aunque los mecanismos involucrados en el desarrollo de la obesidad aún no se entienden completamente, se sabe que la obesidad se produce cuando la ingesta energética supera el gasto energético. Hay múltiples etiologías para este desequilibrio, por lo tanto, el aumento en la obesidad no puede ser abordado por una única etiología.

Es cierto que existen actores genéticos que influyen en la susceptibilidad de cada niño en un ambiente propicio para la obesidad, sin embargo los factores ambientales, preferencias de estilo de vida y el entorno cultural parecen jugar un papel más importante en el aumento de prevalencia de la obesidad en todo el mundo. En un pequeño número de casos, la obesidad infantil se debe a genes tales como la deficiencia de leptina, por causas médicas como hipotiroidismo y deficiencia de la hormona del crecimiento o debido a efectos colaterales de ciertas drogas (como por ejemplo los esteroides).

Sin embargo la mayoría de las veces, los estilos de vida personales y el entorno cultural influyen significativamente en la obesidad.

Casi todos los investigadores de salud pública y los médicos están de acuerdo en que la prevención podría ser la estrategia fundamental para el control de la actual epidemia de obesidad. La salud pública requiere de una acción multisectorial. Algunos resultados favorables se han observado con intervenciones a pequeña escala que modifican el comportamiento de los niños frente a la TV, o la promoción del consumo de alimentos más saludables mediante el establecimiento de precios más accesibles.
Aunque pueden ser detectados benéficos resultados en este tipo de intervenciones, terminan siendo pequeños en comparación con el tamaño del problema.

Por otra parte, las mejoras obtenidas mediante la aplicación de estas estrategias a pequeña escala tienden a disminuir después de la intervención. Por lo tanto, se ha concluido que las intervenciones a nivel de la familia o la escuela, tendrán que ser acompañadas de cambios en el contexto social y cultural para que los beneficios puedan mantenerse y mejorarse.

El presente artículo tiene como objetivo presentar tres propuestas de acciones concretas para la prevención de la obesidad infantil, realizadas por diversos grupos e instituciones, así como los argumentos considerados para el desarrollo de las mismas.

Los desafíos del tratamiento y prevención de la obesidad infantil

Facilitar medidas preventivas para hacer frente a la obesidad infantil es complejo. En primer lugar, hay fuertes prejuicios contra las personas con exceso de peso y muchos niños son claramente conscientes de esto, incluyendo niños tan jóvenes como de 4 años de edad. Se debe tener cuidado de que los programas de prevención de la obesidad no induzcan prácticas no saludables para adelgazar, que pueden llevar al desarrollo de trastornos clínicos del comportamiento o de riesgo, como fumar para controlar el peso.

En segundo lugar, una nutrición adecuada es esencial para la preservación del crecimiento y el desarrollo normal. Una restricción energética en los niños obesos que estaban en dietas de reducción de peso, bien controlados y supervisados, han llevado a la reducción en la velocidad de su crecimiento. Además, el seguimiento cercano de los niños, niñas y adolescentes satura los recursos para las iniciativas de prevención. La situación actual requiere un enfoque de salud de la población, además del tratamiento de reducción de peso uno-a-uno requerido para los niños gravemente obesos o que sufren de complicaciones.

Todo lo anterior ha llevado a que las recomendaciones de los expertos se centren en las iniciativas de prevención con el objetivo de promover una alimentación saludable, una vida activa y una autoestima positiva en lugar de el logro de un peso ideal. De hecho, el mantenimiento prolongado del peso en lugar de la pérdida de peso, se recomienda para niños con sobrepeso leve sin complicaciones. La estabilización del peso, permite una disminución gradual en el Índice de Masa Corporal (IMC), que se considera suficiente para la mayoría de los niños (Flynn et al., 2006).

Antecedentes de las estrategias de prevención

Tradicionalmente, las estrategias de salud pública se han centrado en el individuo, promoviendo una alimentación saludable y una actividad física regular solamente para algunos (que tengan posibilidades de asistir a un gimnasio o consumir ciertos alimentos o marcas). Por lo tanto, al no ser una estrategia global y que contemple al grueso de la población, la tendencia natural es que la mayor parte de dicha población permanezca obesa, no pudiendo bajar de peso o reincidir después de la pérdida de peso inicial. Sin embargo, la prevalencia de la obesidad no parece deberse a una falta de interés por parte de los individuos en la población.

Por el contrario, en los EE.UU., donde la evidencia sobre las tasas de aumento de la obesidad son muy fiables, existen pruebas de que la mayoría de la población está activamente tratando de controlar su peso (Serdula et al., 1999). Algunos resultados favorables se han observado con intervenciones a pequeña escala que modifican el comportamiento de los niños frente a la TV o la promoción del consumo de alimentos más saludables mediante el establecimiento de precios más accesibles. Aunque pueden detectarse resultados benéficos en este tipo de intervenciones, terminan siendo pequeños en comparación con el tamaño del problema.

Por otra parte, las mejoras obtenidas mediante la aplicación de estas estrategias a pequeña escala tienden a disminuir después de la intervención, por lo tanto:

se ha concluido que las intervenciones a nivel de la familia o la escuela, tendrán que ser acompañadas de cambios en el contexto social y cultural para que los beneficios pueden mantenerse y mejorarse.

Existe un consenso creciente de que una intervención eficaz para hacer frente a la epidemia de obesidad requiere un enfoque multi-estratégico, en el que participen todos los niveles de la sociedad, tanto para la población como para el individuo, a la introducción de una política y una legislación que afecta a poblaciones enteras. Así, evaluaciones recientes sugieren un cambio de paradigma que considera entender y abordar el entorno en el que las personas toman decisiones sobre el consumo de alimentos y su participación en actividades físicas (Flynn et al., 2006). Se considera que una estrategia que involucre una mayor inversión en acciones que afecten al total de la población, es necesaria para hacer frente a los medios ambientes obesogénicos. Este concepto promueve la integración de las actividades, de modo que varias enfermedades crónicas con factores de riesgo en común puedan ser tratadas al mismo tiempo. Por ejemplo, un programa que integre la tres principales estrategias de vida saludable (dieta, actividad física y salud mental) tiene la capacidad de hacer frente a enfermedades cardiovasculares, a la diabetes tipo 2 y al cáncer de forma simultánea. La integración también favorece la optimización de los recursos, envía mensajes congruentes al público y potencialmente puede mejorar el acceso de estas estrategias a las poblaciones marginadas.

Dicha prevención y estrategias requerirán de un esfuerzo coordinado entre la comunidad médica, administradores de salud, maestros, padres, productores y elaboradores de alimentos, comerciantes minoristas y empresas de catering, anunciantes y planificadores de medios de comunicación, recreación y deporte, arquitectos urbanos, urbanistas, políticos y legisladores.

Los factores de riesgo para la obesidad infantil

Con el fin de evaluar las opciones para la prevención de la obesidad infantil es necesario tener en cuenta las causas conocidas o factores de riesgo asociados que puedan estar generando la obesidad. Se sabe que ciertos trastornos genéticos y endocrinos conducen a un exceso de peso corporal, pero es poco probable que puedan vincularse al rápido aumento en el sobrepeso infantil visto en los últimos 10 ó 20 años. Existe un mayor riesgo de sobrepeso infantil asociada a la discapacidad física, la epilepsia, la supervivencia al cáncer, la diabetes tipo 1 y tratamiento con algunos medicamentos, pero de nuevo: es poco probable que estos factores puedan estar vinculados a la reciente subida en la prevalencia del sobrepeso y la obesidad.

Otros factores de riesgo incluyen, tener un padre con sobrepeso, diabetes materna, el tabaquismo en el embarazo, la ganancia de peso al nacer, incremento de peso rápido en la infancia, rebote adiposo precoz, menor estatus socioeconómico familiar, el grupo de población en particular (etnia, condición de inmigrante reciente) y el pobre funcionamiento familiar (negligencia o desinterés de los padres). Puede haber buenas razones para vincular uno o más de estos factores a la reciente subida de la obesidad infantil, pero hay poca evidencia para apoyar tal vínculo, y es poco probable que ninguno de estos factores por sí solo pueda explicar el aumento.

Otros cambios ambientales en las últimas décadas también pueden ser considerados. Por ejemplo, las temperaturas en las zonas residenciales y de trabajo son cada vez más controladas a través de la calefacción central y el aire acondicionado, lo que puede influir en la termogénesis fisiológica y por lo tanto en el balance de energía humana. La contaminación del medio ambiente humano con sustancias químicas capaces de tener efectos endocrinos -tales como los componentes de algunos pesticidas usados ​​en la agricultura y los agentes plastificantes utilizados en el embalaje de alimentos- también pueden aumentar el riesgo de obesidad.

Sin embargo, las tendencias recientes y más probablemente relacionadas con el aumento de la obesidad en la infancia implican cambios en los patrones de consumo de alimentos y la actividad física. Los cambios en los hábitos alimenticios maternos y en las prácticas de alimentación infantil también deben tenerse en cuenta. Existen varios estudios europeos que indican que la lactancia materna puede proteger contra la obesidad.

Cambios dietéticos en los patrones de los niños que pueden estar vinculados al aumento en la obesidad, los cuales incluyen el consumo de alimentos ricos en energía con bajo contenido de micronutrientes, como los bocadillos grasos, comida rápida, galletas, pasteles, dulces, chocolates, refrescos y helados.

Dentro de los indicadores de los cambios en las dietas, informes de las industrias comercializadoras muestran aumento de las ventas de bebidas sin alcohol durante la década de 1990 y a principios del 2000. También ha habido un aumento sustancial en la prevalencia de restaurantes de comida rápida: McDonald’s, la cadena más popular, afirma que el número de tiendas en Europa Occidental aumentó de cero en 1970, a menos de 500 en el año 1980, más de 1000 en 1990 y a más de 5000 en el 2000. En el este de Europa, el número ha aumentado de cero tiendas en 1990 a cerca de 1000 tiendas en 2000.

El tamaño de las porciones que se consumen también puede haber aumentado, las porciones de bebidas en los años 1970 y 1980 raramente excedían los 330 ml, pero en la década de 1990 las porciones aumentaron a 500 ml y recientemente porciones individuales de 600ml son vendidos en puntos de venta y las porciones de 750 ml se ofrecen en los restaurantes de comida rápida. Entre un cuarto y un tercio de los adolescentes europeos informan haber consumido al menos una bebida dulce todos los días, lo que indica que estos productos pueden tener un efecto significativo sobre el consumo de energía.

Los patrones de alimentación pueden ser relevantes, tales como un aumento en el “pastoreo” (consumo frecuente de bocadillos pequeños y de refrescos), y la ausencia de desayuno. Estos patrones de alimentación pueden verse afectados por la comercialización de productos alimentarios. Encuestas de publicidad en televisión y sus efectos en niños de 11 países europeos, muestran que la mayoría de los productos dirigidos a los niños son alimentos densos en energía, tales como refrescos, cereales dulces de desayuno, dulces, snacks, junto con el estímulo para visitar las tiendas de comida rápida. Siendo uno de los países con los niveles más altos en publicidad por televisión para niños, el Reino Unido es digno de un examen específico. Una estimación de la exposición de los niños a la publicidad televisiva en el Reino Unido sugiere que el niño promedio ve más de 77,000 anuncios de comida durante su infancia (edad de 1 a 17 años) sobre la base de cifras del 2003. Por otra parte, una revisión sistemática reciente de la literatura ha concluido que la exposición a la publicidad televisiva influye en la elección de alimentos realizadas por los niños, no sólo cambiando la marca del producto, sino también en el aumento del consumo total de esa categoría de producto.

Los alimentos comercializados específicamente para los niños, con personajes de dibujos animados, deportistas famosos, premios, regalos, etc., son por lo general de mala calidad nutricional. Una encuesta realizada en el Reino Unido de productos que se venden directamente a los niños, encontró que una gran proporción de estos son alimentos altos en grasas, grasas saturadas, sodio (sal) o azúcar. Solamente una proporción muy pequeña fue baja en todos estos componentes. La encuesta incluía cereales para el desayuno, alimentos enlatados, carnes procesadas y otros alimentos envasados ​​que se venden con etiquetas diseñadas para atraer a los niños. La encuesta excluye dulces, refrescos, aperitivos salados y “golosinas”, tales como pasteles de cumpleaños.

El sedentarismo también se reconoce como un factor que contribuye al aumento de peso infantil. Hay evidencia en Grecia de que mayores tiempos dedicados a la televisión, están vinculados a un elevado índice de masa corporal de una manera dependiente de la dosis, y los estudios de Estados Unidos han demostrado que el tiempo que se pasa viendo la televisión está directamente relacionado con la ganancia de peso durante un período de cuatro años.

Los niños que ven televisión durante períodos prolongados tienen un mayor riesgo de aumentar de peso por varias razones: están expuestos a influencias comerciales, son relativamente inactivos mientras ven la televisión, y pueden aumentar el consumo de refrescos y bocadillos.

Otros aspectos sobre la actividad física también pueden ser considerados: datos de la Comunidad Europea mostraron que es necesario evaluar los cambios en los niveles de seguridad en la calles para las actividades de los niños, la seguridad en parques, juegos para niños, el uso de vehículos para el transporte alrededor del área local, la presencia y uso de vías ciclistas seguras (Lobstein, 2004).

 Aquí les dejo las tres propuestas:

Propuesta 1

Propuesta 2

Propuesta 3

Invito cordialmente a todos nuestros visitantes a que nos den su punto de vista y retroalimenten estas propuestas con sus ideas.

Mientras más personas propongamos, más fácil podremos llegar a una propuesta concreta.

¡Todas las ideas son valiosas, deja un comentario! 

Referencias

Lobstein TBaur LUauy RIASO International Obesity TaskForce. Obesity in children and young people: a crisis in public health. Obes Rev. 2004 May;5 Suppl 1:4-104.

Lobstein T. The prevention of obesity in children. Pediatr Endocrinol Rev. 2004 Aug;1 Suppl 3:471-5.

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¡Cómete las verduras…! Es más que una “frase” de mamá.

Llevar una buena alimentación y mantener un peso saludable se ha convertido un asunto engorroso y difícil de manejar. El sinfín de páginas sobre dietas, propiedades milagrosas de algunos alimentos y los blogs sensacionalistas sobre descubrimientos “médico o científicos” no han hecho más que crear un aura de misterio alrededor del tema, que termina confundiendo y estresando a las personas que intentan mejorar su salud y estado físico en general.

Dentro de las pocas recomendaciones que tienen vigencia en el tema es la de llevar una dieta balanceada y hacer ejercicio. El resto de las propuestas que deambulan en los diversos medios de comunicación, son solo artífices mercadológicos cuya única intención es la venta de su producto. Así, la realidad es que llevar una buena alimentación es un esfuerzo personal, que requiere del conocimiento y entendimiento de las necesidades fisiológicas de nuestro cuerpo y de las propiedades de los alimentos.

En este sentido “¡Cómete las verduras…!“ tal vez sea una de esas frases de mamá que muchos de nosotros recordamos de nuestra infancia, como un intento desesperado de nuestras madres por convencernos u obligarnos a comernos las verduras, no sin antes esperar una decidida resistencia de nuestra parte a hacerlo. Aunque desde muy pequeños nos enteramos de que los vegetales son buenos para nosotros, poco sabemos de la evidencia detrás de ésta sabiduría socialmente aceptada, o de las propiedades que subyacen detrás de una dieta rica en vegetales.

En 2011 la prestigiada revista Nature, publico el trabajo de Lawrence y Sherr con el título You AhR What You Eat?, en el cual describen por primera vez, que nuestra alimentación no solo es importante para mantener un peso saludable, sino también para un adecuado funcionamiento del sistema inmune intestinal. Y aquí la historia:

El AhR es un receptor (proteínas localizadas en las membranas de la célula que detectan las señales externas y las traducen en señales internas en las células) responsable de los efectos tóxicos de los contaminantes ambientales, como la dioxina, un contaminante ambiental que se encuentra en los subproductos industriales y un contaminante tóxico de algunos herbicidas.

Pese a que el papel de este receptor en procesos tóxicos era conocido, poco se sabía sobre sus funciones fisiológicas normales. En el estudio, Lawrence y Sherr muestran que determinados compuestos presentes en los vegetales crucíferos, como el brócoli, la coliflor y el repollo, actúan a través del receptor AhR para promover la función inmune intestinal, revelando que dicho receptor es un vínculo fundamental entre la dieta y la inmunidad.

Y cómo funciona?

Los vegetales crucíferos son la fuente de compuestos químicos importantes para que el sistema inmunológico funcione adecuadamente. Estos se aseguran de que las células inmunitarias en el intestino y la piel conocidas como linfocitos intraepiteliales (IEL)- funcionen correctamente. Los linfocitos intraepiteliales (IEL) forman una de las principales barreras del sistema inmunológico.

¿Y cuál es la relación entre el sistema inmune, las verduras verdes y el AhR?

Los datos experimentales de Lawrence y Sherr, mostraron que después de alimentar a ratones sanos con una dieta pobre en vegetales durante dos o tres semanas, el 70 al 80% de estas células LIE protectoras desapareció.

Lo anterior indica que el consumo de verduras verdes es necesaria para mantener un número adecuado de linfocitos intraepiteliales (IEL), los cuales ayudan a preservar la barrera epitelial, la carga microbiana y la composición bacteriana de la misma. Además de que tienen un papel importante en la reparación de heridas.

Cuando a los ratones experimentalmente se les quito el receptor AhR, se perdió el control sobre los microbios que viven en la superficie intestinal, tanto en términos de número como de composición. Con un número reducido de estas células inmunes (IEL), los animales mostraron menores niveles de proteínas antimicrobianas, aumentó la activación inmune y mostraron una mayor susceptibilidad a las lesiones. De esta forma los investigadores mostraron que la formación de estas importantes células del sistema inmune intestinal (IELs) depende de la activación del receptor AhR, el cual a su vez depende de los compuestos contenidos en las verduras crucíferas para activarse.

Los resultados de este estudio son muy alentadores, porque podrían ayudarnos a explicar un sin fin de malestares estomacales e inmunológicos con base en nuestra dieta, y su solución podría implicar una pequeña corrección en nuestros hábitos alimenticios más que una lista interminable de medicamentos.
Aunque estos científicos han encontrado una muy buena razón para comer verduras, puede que esto al final del día no gane ningún argumento convincente con los niños a la hora de comer, y la frase de “¡Cómete las verduras!” continúen siendo una de tantas frases necesaria de mamá y esperemos también de papá.

Enlaces de interés sobre el tema:

http://www.nature.com/ni/journal/v13/n2/full/ni.2213.html

http://www.cell.com/abstract/S0092-8674(11)01200-1

http://www.nleducation.co.uk/resources/abstracts/you-ahr-what-you-eat-linking-diet-and-immunity/

Cuando alguien habla, las hormonas escuchan… ¡Oxitocina vs Cortisol!

Siempre he pensado que aquellas personas que tienen la capacidad de escuchar a los demás son más estables, menos ansiosas y que en general lucen menos estresadas. Para ser honesta, siempre he tratado de adquirir dicha cualidad, sin embargo en más de una ocasión me he topado con personas cuya plática o tono de voz me altera al extremo de evitar todo contacto con ella… o en algunos casos incluso de generarme una sensación de violencia verbal.

Tratando de ser reflexiva, en algún momento pensé que dicha sensación era producto de mi intolerancia o falta de sensibilidad y empatía hacia ciertas personalidades, sin embrago un estudio reciente sobre el efecto que tiene la voz sobre la liberación de dos hormonas en el cuerpo, específicamente la oxitocina y el cortisol que tienen efectos antagonistas (opuestos) en el cuerpo, me llevó a replantearme (al menos en algunos casos) el origen de mis conductas hacia los demás.

“Instant messages vs. speech: hormones and why we still need to hear each other” (Seltzer et al., 2011. Evolution and Human Behavior)

La capacidad de comunicarnos es una habilidad o adaptación humana que se encuentra en el centro de nuestras vidas. Entablar una comunicación verbal con alguien más no sólo nos permite intercambiar ideas, sino también nos brinda un sinfín de información sensorial de las demás personas como; identificar el sexo, la edad, el estado emocional, afectos, frustración, ansiedad, enojo, honestidad y un largo etcétera… De acuerdo con estudios recientes, el hablar entre nosotros no sólo promueve la socialización, sino que además podría ayudarnos a reducir el estrés y desarrollar relaciones afectivas positivas y por ende una mejor calidad de vida.

Seltzer y colaboradores publicaron el pasado 29 de julio un artículo en el cual demuestran que escuchar una voz reconfortante disminuye los niveles de cortisol, hormona considerada un biomarcador  (la medida de una respuesta biológica) de estrés, y aumenta los niveles de oxitocina, la llamada hormona del amor, ya que induce sentimientos de alegría, disminuye los niveles de ansiedad, incrementa la sensación de paz, seguridad y confianza y disminuye la sensación de temor.

En el resumen de dicho artículo, Seltzer y colaboradores mencionan que hablar entre personas de confianza genera una disminución en los niveles de cortisol (biomarcador de estrés), es decir disminuye el estrés e incrementa los niveles de oxitocina en la orina; en otras palabras: nos genera alegría y disminuye nuestra ansiedad y temor (entre otras cosas). Sin embargo lo que se desconoce o no está claro es: ¿qué es lo que provoca dichos cambios hormonales? Es decir, no se sabía si estos cambios hormonales eran provocados por la gramática humana, la sintaxis, el contenido y/o si la elección de palabras es lo que originaba dicha respuesta hormonal.

Así Seltzer y colaboradores con el objetivo de separar los elementos prácticos o formales de la comunicación humana, analizaron el cambio hormonal en niñas de 7 a 12 años sujetas a una situación estresante en la cual liberaron cortisol. Después de someterlas a dicha situación las niñas fueron asignadas aleatoriamente para recibir tres tipos de apoyos por parte de sus madres: a) la interacción personal, b) la comunicación telefónica y c) la comunicación por mensaje o ninguna interacción.

Los resultados fueron sorprendentes. Las niñas que interactuaron en persona o por teléfono con sus madres elevaron sus niveles de oxitocina y disminuyeron sus niveles de cortisol, sin embrago aquellas que intercambiaron mensajes instantáneos o no interactuaron con sus madres mantuvieron sus niveles de cortisol elevados.

Dichos resultados llevaron a Seltzer y colaboradores a concluir que el sonido reconfortante de una voz familiar es la responsable de estos cambios hormonales

Después de estudios como este, uno no puede sobrevalorar la importancia de las palabras de afecto hacia los demás, menos aún cuando alguien se encuentra en una situación difícil o apremiante. Nos invitan también a valorar la fuerza e importancia de las palabras de apoyo de los padres a sus hijos… digamos que este estudio nos invita a nunca dejar pasar la oportunidad de decirle a los demás lo mucho que los amamos, queremos o apreciamos así como dejar que aquellos que nos quieren nos lo digan.

El tema del “reconocimiento de una voz familiar vs. respuesta hormonal” adquiere mayor relevancia cuando de la infancia se trata. De acuerdo a una publicación de Belin and Grosbras con el título “Before Speech: Cerebral Voice Processing in Infant” en Cell Journal, señala que durante la infancia nosotros adquirimos en primer instancia la capacidad de reconocimiento de voz antes que la del habla.

En su artículo, Belin y Grosbras señalan que el reconocimiento de fonemas (el sonido de las palabras) en los bebés surge alrededor de los 2 meses de edad y el léxico-semántico surge alrededor de los 12 a los 14 meses de edad, que es cuando los niños ya tienen bien desarrollada la capacidad de reconocimiento de voz. Además de que los niños ya son capaces de discriminar las voces de sus padres de las del resto, incluso antes de nacer. Estudios en adultos indican que ciertas regiones del cerebro no sólo son sensibles a la voz, sino que además son selectivas.

Esto podría explicar en parte por qué somos más receptivos a ciertas personas: tal vez  sea por su tono de voz. Un aspecto muy interesante sobre el reconocimiento de voz y algunas enfermedades es el Autismo. De acuerdo a los datos de este artículo, los adultos con autismo presentan anomalías en la región del cerebro en la cual se procesa el reconocimiento de voz; este hecho resulta sumamente interesante ya que plantea la posibilidad de que gran parte de la empatía o la capacidad de entablar buenas relaciones podría estar mediada por la habilidad cerebral que adquirimos a lo largo de nuestras vidas en el reconocimiento voz.

De igual forma, podría explicar por qué ciertas personas son incapaces de establecer relaciones afectivas duraderas o simplemente incapaces de establecer relación afectiva alguna.

Más allá de las interrogantes, estas nuevas evidencias amplían nuestra visión sobre la importancia de la comunicación entre individuos. Aunque los datos no señalan el beneficio de mantener una comunicación constante y positiva entre, en este caso, una madre y su hija, uno puede suponer que mantener una comunicación verbal con ellos (madre e hija) es de vital importancia para el desarrollo, adaptación y desenvolvimiento social de un individuo.

También nos sugiere que mantener la comunicación verbal entre maestros y alumnos, jefes y subordinados, vecinos, compañeros de trabajo, familiares y amigos siempre tendrá un efecto positivo en todos los involucrados. Así como replantearnos el beneficio o no en nuestras relaciones afectivas de la creciente y cada vez más popular comunicación digital.

Porque como el estudio lo dice:  Al sonido de la voz, las hormonas actúan

 

¡We have to keep talking each other!

 

Enlaces de interés sobre el tema:

http://download.cell.com/neuron/pdf/PIIS0896627310001893.pdf?intermediate=true

http://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S109051381100047X

 

Invisibilidad fuera del cine…

Ser invisible ha sido una fantasía recurrente en la niñez de muchos de nosotros. Escudriñar por los rincones, escurrirse entre la gente o las habitaciones sin que nadie te vea ha sido (y a veces aún lo es), un deseo infantil para muchos de nosotros.

Como adultos vemos a la invisibilidad tan solo como un recurso de las películas de ciencia-ficción. Sin embargo y por increíble que les parezca algunos investigadores se preguntaron… ¿es posible hacer objetos invisibles?

¿Y cómo podríamos volvernos invisible? Tal vez el escritor H. G. Wells en su novela de ciencia ficción “The Invisible Man”  en 1897 fue uno de los primeros en señalar la posibilidad de ser invisible y como podría lograse esto. En la novela, un joven científico teoriza que: si se puede cambiar el índice refractivo de una persona para hacerlo coincidir con el del aire (en donde su cuerpo no absorba ni refleje luz) entonces está persona será invisible.

Aunque G. H. Wells era un escritor y no un investigador, y aunque una persona no pueda volverse invisible, tenía razón en cuanto a que… si se puede cambiar el índice de refracción entonces un objeto será invisible.

Índice de refracción

Para entender el supuesto de H. G. Wells vamos a recordar cómo es que funciona nuestra visión, o por qué podemos ver los objetos. Nosotros podemos ver gracias a la luz que perciben nuestros ojos. Como sabemos, la luz es radiación electromagnética… o vamos ponerlo de esta manera: es un conjunto de ondas de amplitudes o tamaños distintos. Al grupo de ondas que nuestros ojos pueden ver se les denomina espectro de luz visible (es decir los colores como rojo, el verde, azul, etc.). Lo anterior implica que todas las ondas que no estén dentro del espectro de luz visible, como los rayos UV o los infrarrojos son invisibles a nuestra visión.

Para poder ver un objeto nuestros ojos deben poder captar la luz que es “rechazada” por éste (la que no absorbe). Si esta luz no rebota, por decirlo de alguna forma, y llega a nuestros ojos entonces el objeto será invisible, tal y como cuando nos encontramos en la obscuridad. Bajo este principio, si un objeto por alguna razón impide que “rebote” la luz que cae sobre él, nosotros seríamos incapaces de distinguir las características y formas del objeto, y lo que veríamos sería una superficie plana y lisa como los espejos.

A la capacidad de los materiales de desviar la luz se le conoce como el índice de refracción; que es un índice que determina cuánto se desvía la luz al pasar a través de algún objeto o material. Si un material tiene un índice refractivo muy bajo, es decir, que provoque muy poca desviación de la luz, este objeto se verá como una superficie plana y lisa.

Cambiar el índice de refracción de un humano, muy probablemente sea imposible, pero construir materiales que prácticamente no reflejen la luz y que en un futuro nos permitan construir capas al estilo Harry Potter (aunque no transparentes)… no solo es muy posible… sino que ya existen.

¡…y qué razón tenía H.G. Wells!

Aunque en ciencia ficción los dispositivos de invisibilidad son muy recurridos como en Star Trek, en el mundo real la investigación de dispositivos de encubrimiento o cloaking device, ha logrado avances sorprendentes en años recientes. Hace tan sólo unos 5 ó 6 años atrás, se publicó una teoría que sugería que producir un manto de invisibilidad era posible. En el 2006, una publicación en la revista Science por Schuring y colaboradores, describieron la realización de una capa construida con materiales artificialmente diseñados para funcionar en una banda de frecuencia de microondas. Lo cual significa que el dispositivo sólo enmascaraba u ocultaba objetos de luz del tipo de las microondas. A tan sólo 5 años de aquella publicación, hoy existe por primera vez una capa o superficie que puede ocultar objetos de la luz visible.

Las capas de invisibilidad son reales

De acuerdo a Gharghi M. y colaboradores, en su publicación de este año en ACS Journal Nano Letters con el título: A Carpet Cloak for Visible Light, muestran por primera vez un dispositivo de invisibilidad que oculta objetos de la visión humana. La capa de invisibilidad fue construida con lo que ahora se conoce como metamateriales, que son materiales diseñados para disminuir el índice de refracción. Aunque en el estudio los investigadores lograron esconder un objeto microscópico, demostraron que ocultar objetos de la visión humana bajo estas capas de invisibilidad es posible.

¿Qué utilidad podrían tener estás capas de invisibilidad?, además de tener la evidente utilidad para el camuflaje de armamento de guerra, se podría utilizar como materiales de construcción, mejorar los dispositivos inalámbricos, y (tal vez la utilidad que en lo particular me emociona) es que estos materiales pueden utilizarse para lograr una imagen ultra nítida.

 

Enlaces de interés sobre este tema:

http://pubs.acs.org/doi/abs/10.1021/nl201189z?prevSearch=%2528cloaking%2Bmaterials%2529%2BNOT%2B%255Batype%253A%2Bad%255D%2BNOT%2B%255Batype%253A%2Bacs-toc%255D&searchHistoryKey=

http://www.sciencedaily.com/releases/2011/07/110727121651.htm

http://www.sciencemag.org/content/314/5801/977.abstract